jueves, 16 de septiembre de 2010

Un “milagroso” accidente. Y por qué subestimamos el poder del azar.

Este artículo está dedicado a personas inexpertas, quienes dicen creer en un dios todopoderoso, al que hay que agradecerle todo lo bueno, pero dicho dios, no se hace responsable de lo malo. Ese dios creó al hombre; el mal que hace el hombre es culpa del mismo hombre, pero lo bueno que el hombre ha hecho hay que agradecérselo a dios.

Va para las personas que demandan al médico, al hospital o a una EPS por negligencia médica, pero creen que su familiar está en un paraíso porque dios se lo llevó a descasar. O como en este caso; para los que culpan al conductor ebrio, que simplemente era un humilde empleado de dios, encargado de mandar al paraíso a Zoila Pardo. (Es sarcasmo, claro).

Y para las personas que desarrollan el conocido complejo de culpa ante la trágica pérdida de un familiar o amigo. “Si hubiera hecho esto”,”y si hubiera hecho lo otro”,”y si no hubiera hecho esto o lo otro”; mi amigo estaría vivo.



Esta es una historia real que yo he arreglado con hechos triviales reales, para mostrar lo extremamente improbable que era la muerte de Zoila aquella noche trágica; y sin embargo sucedió.




http://www.eltiempo.com/colombia/bogota/
   
“Por fin llegó el viernes” dijo el abogado Fernando Abella la mañana del pasado 20 de agosto del 2010, y ¿Quién no quiere que llegue el viernes?, el día favorito de Daniel Klug, que hace tres días recibió la invitación de una amiga del colegio, para salir de rumba el viernes 20 de agosto; la invitación de esa amiga a Daniel, le costaría la vida a una mujer que no conocía.

Esa misma mañana, un amigo invita a rumbear al abogado Fernando Abella; esa invitación le costaría la vida a Zoila Rosa Pardo, puesto que si no hubiera hecho aquella invitación; la secuencia de eventos se habría desbaratado. Fernando Abella invita a su novia a salir aquella noche, pero ella no acepta, sellando el triste Final de Zoila; si la novia de Fernando Abella hubiera aceptado aquella invitación de su novio abogado, Zoila seguiría con vida.

Por su parte, la novia de Daniel Klug, si aceptó la invitación de su novio, lo cual resultaría fatal para Zoila Pardo; Daniel pide prestado el Mercedes a su papá, el cual no acepta dar en préstamo el carro a su hijo salvando la vida de Zoila, pero increíblemente, Daniel convence a su papá de que le preste el carro, clavando una puntilla más en el ataúd de Zoila. Daniel y su novia salen en el carro a las seis de la tarde a disfrutar de la noche del viernes; pero la hora a la que salieron, le costó la vida a Zoila, ya que sólo habría bastado que salieran diez minutos antes o diez minutos después, para desbaratar la secuencia de hechos de aquella noche trágica.

En otro lugar, a las 6:30 PM, el Abogado Fernando Abella sale de su casa en su Chevrolet Optra; diez minutos más tarde o diez minutos antes, y Zoila estaría con vida. Se dirige a un sitio público donde se encuentra con algunos amigos, y es invitado a entrar y tomarse cinco cervezas; cervezas que le costarían la vida a Zoila unas horas después. Irónicamente, si en vez de tomarse cinco cervezas, se hubiera tomado veinte hasta caerse de la perra; la secuencia de hechos se habría desbaratado, y Zoila estaría con vida; pero no… Fernando Abella España, como guiado por una mano divina, sólo se tomo cinco cervezas, y salió del establecimiento a las 9:00 PM de aquel viernes trágico; diez minutos más o diez minutos menos, y Zoila seguiría con vida. Fernando el abogado, tomó la ruta precisa, todos los cuarenta semáforos que encontró en su camino, marcaban el color preciso para detener el carro o darle vía. Sólo bastaba que un semáforo estuviera en el color equivocado, y la precisa secuencia de tiempo se habría descuadrado, y Zoila estaría con vida. Fernando Abella, precavidamente; cuando salió del establecimiento, llamó a su novia para que condujera su carro; pero su novia, poniendo otro clavo en la tumba de Zoila, contesto: “cinco cervecitas no son nada, tú puedes manejar”, y Fernando aceptó manejar hasta la casa.

A las nueve de la noche con diez minutos; el joven Daniel Klug y su novia, salen de otro establecimiento público después de pasar un rato agradable con otros amigos del colegio. Dos muchachos responsables que aquella noche, hacían parte de un complejo engranaje de situaciones triviales que le pondrían fin a la vida de Zoila Pardo una hora después. Si estos jóvenes se hubieran emborrachado, Zoila estaría con vida, y si tan sólo hubieran tomado su Mercedes Benz diez minutos más tarde o diez minutos antes; le habrían salvado la vida a Zoila, y Daniel no estaría luchando por su vida en u hospital. Salieron del establecimiento, y como guiados por una mano divina, tomaron las rutas precisas; los treinta semáforos que encontraron en el camino, marcaban el color preciso para detener el carro o darle vía, y la velocidad a la que viajaban SIN VIOLAR LA LEY DE TRÁNSITO, le costaría la vida a Zoila. El mercedes de Daniel Klug y su novia, estaba en el lugar preciso de la calle 150A, para chocar levemente con un mazda 3.

En el mazda 3 viajaba Zoila Pardo como pasajera, y su nuera conducía. Zoila había estado todo el día cuidando a su nieta, y se dirigía a su casa en Suba. Como guiados por una mano divina, Zoila y su nuera tomaron su mazda 3 para empezar el viaje, a una hora precisa, digamos que fue a las 8:30 PM; diez minutos más tarde o diez minutos antes, y Zoila no habría muerto. Los 45 semáforos que aparecieron en su camino, marcaban los colores precisos para detener el carro o darle vía. Sólo bastaba con que uno de los semáforos no estuviera en el color correcto, y la precisa secuencia cronológica, habría fallado por algunos segundos, y Zoila estaría viva. La velocidad LEGAL a la que viajaban fue cómplice de la tragedia, ya que si hubieran viajado unos kilómetros por hora más rápido, la secuencia cronológica habría fallado, y el mazda 3 de Zoila y su nuera, no habría tenido el choque simple con el mercedes de Daniel Klug y su novia en la calle 150A, como lo relato en el párrafo anterior. Si Zoila no hubiera cuidado a su nieta aquel día, o si su nuera no se hubiera ofrecido a llevar a Zoila a casa, o si ese día el carro de la nuera de Zoila no hubiera tenido “pico y placa”, lo cual les habría permitido salir de viaje unas horas antes; Zoila estaría con vida. ¡Lo único que faltaba!, ¡que Samuel Moreno, el alcalde, fuera parte de este engranaje trágico!, pero es broma.

De manera prodigiosa, el choque simple entre el mercedes de de Daniel Klug y su novia, y el mazda 3 de Zoila y su nuera; deja parqueados a los dos automotores en una ciudad llamada Bogotá, en el lugar exacto de la faz de la tierra, y en el momento preciso por donde un conductor ebrio pasaría unos minutos después. Tal vez miles o millones de hechos triviales que sería imposible relatar en un libro, se conjugaron de manera milagrosa para que dos carros quedaran parqueados en ese preciso sitio del planeta; incluso el lugar y fecha de nacimiento de los dos conductores tuvieron un papel crucial en el choque simple, y ojo!! La astrología es una farsa; ¡que ningún astroloco vaya a usar esto para defender su negocio!. Basta con que Zoila, su nuera; o Daniel, o su novia hubieran nacido en otro lugar y/o época, para que la secuencia cronológica del accidente hubiera fallado.

Se produce el choque simple entre los dos autos; llega la policía y el abogado de la empresa aseguradora. Milagrosamente, uno de los policías estaciona su motocicleta, a la distancia exacta del automóvil donde viajaba Zoila; con en ángulo perfecto, la motocicleta tenía el peso exacto para que la situación que se venía, se desarrollara con total precisión.

A pocos kilómetros del lugar donde se desarrollaba el choque simple entre los dos automóviles; Fernando Abella omite una señal de tránsito, y choca con un bus de servicio público que milagrosamente estaba en un lugar determinado a la hora precisa para que el abogado Fernando Abella, que también pasaba por ese mismo lugar a la hora precisa después de una maravillosa secuencia de hechos; lo chocara sin causar heridos. Si Fernando Abella decide responder por ese choque simple con el bus de servicio público, salvaría la vida de Zoila, pero no lo hace y decide huir. Como guiado por dios, tomará la ruta precisa a la velocidad adecuada. Fernando Abella va con exceso de velocidad por la autopista norte; milagrosamente la velocidad es de exactos 95 kilómetros por hora, ni más ni menos; unos kilómetros por hora más, o unos kilómetros por hora menos y Zoila se salva. Fernando Abella llega al lugar del choque simple entre Daniel Klug y la nuera de Zoila; golpea la motocicleta de la policía a la velocidad exacta y con el ángulo perfecto para que esta vuele por el aire hacia el carro donde estaba Zoila; la mujer es golpeada en su cabeza por una llanta de la moto a la precisa velocidad para causarle la muerte instantánea. Zoila tenía ubicada la cabeza en el preciso lugar del planeta, y a la hora, minuto y segundo exacto por donde iba a pasar una moto voladora golpeada por un conductor ebrio con la velocidad y el ángulo apropiados.

Zoila fue velada en una de las sedes de la funeraria Los olivos; y la eucaristía se realizó en una iglesia llamada, el señor de los milagros. Sí, el señor de los milagros, o los anti-milagros.


Amigo creyentes en alguno de los dioses ¿acaso no es un milagro lo que acabaron de leer?. Díganme ¿cuál era la probabilidad estadística de que los hechos que he narrado en mi artículo, sucedieran de la manera apropiada para causar la muerte de una mujer?. ¿Qué otra explicación hay para esto, aparte de la intervención de un dios?.

Después de leer esto; ¿te parece estadísticamente imposible que millones de hechos triviales sucedidos durante cientos de miles de millones de años, pudieran causar un accidente en uno de los miles de millones de planetas del universo creando vida simple?, ¿y que esa vida simple, después de millones de años de accidentes, evolucionara para crear formas de vida más compleja?,

¿Crees en dios sólo porque te parece imposible que tu nacimiento haya sido sólo por azar y casualidad?. ¿Crees que haber conocido a tu mujer o a tu esposo, fue el regalo de algún dios, y no la simple consecuencia de la casualidad?

Tú le llamas a algo “milagro de dios”, sólo porque se trata de algo bueno. Pero cuando se trata de algo malo ¿de quién es el milagro?.