miércoles, 26 de enero de 2011

Tres casos de secuestro de niños; una sola conclusión para los ateos, y miles de preguntas para los creyentes y sus líderes espirituales.


En la mañana del 28 de mayo del año 2008, los delincuentes llegaron a la casa del Alcides Pinto con un propósito siniestro. No voy centrarme en preguntas como, ¿dónde estaba el dios cristiano en ese momento?, nada de eso; él sabrá como hace sus cosas. Lo sucedido aquella mañana, despertó la solidaridad de los medios de comunicación masiva, y como consecuencia, se activó la solidaridad de todo un país; miles de personas, que al no poder ser parte activa del drama, sólo podían hacer lo que hacen millones de personas en el mundo para aparentar que están haciendo algo; recurrieron a nadie más ni nadie menos que al creador del universo, el todopoderoso rico en amor y misericordia con sus hijos, que mediante una técnica conocida como “oración” usada por los creyentes, puede usar sus poderes sobrenaturales para ayudar a quien lo invoque, al mejor estilo del chapulín colorado.

Los delincuentes, haciéndose pasar por empleados de una floristería, engañaron a las personas que residían en la casa, y luego de amedrentarlos, se llevaron Joel Paolo Pinto, un bebé de apenas 23 meses, que a su corta edad tuvo que experimentar un flagelo que ha dejado una senda de dolor un muerte en Colombia a lo largo de muchos años: el secuestro. El niño desaparece en manos de los delincuentes; pero la reacción de los medios de comunicación, no le permite a la policía “echarse con las petacas”, una expresión popular colombiana que indica negligencia. A medio día los noticieros reportaban la historia con lujo de detalles, y la cacería a los delincuentes se sentía en la ciudad de Bogotá.


Joel Paolo Pinto y Alcides Pinto de nuevo juntos.
Al día siguiente, ¡la buena noticia! Mientras el padre del niño era entrevistado en vivo y en directo durante la emisión del noticiero del medio día; se emitió la anhelada noticia: Joel Paolo Pinto, había sido rescatado sano y salvo; los delincuentes eran capturados, y las lágrimas de alegría de su padre, emocionaban a todo el país. Las miles de oraciones, habían sido escuchadas por el todopoderoso quien no dudo en responderlas, llevando a feliz término la historia de este secuestro. No voy a centrarme en lo obvio ¿luego no dicen que dios respeta el libre albedrío de las personas que desean hacer el mal? ¡¿Entonces cómo hizo esta vez para desbaratar el plan de los delincuentes y lograr el rescate del niño?! ¿Dios no violó la libertad de los secuestradores al responder las oraciones de los creyentes que pedían la libertad de Joel? Esto será tema para la próxima entrada de m blog; por ahora voy a seguirles la corriente a los creyentes que creen que dios obró para obtener la libertad de este niño. Me aguanto callado, y acepto que el poder del dios en el que cree la mayoría de colombianos, se hizo sentir esta vez.



Ivonne Lozano busca a su hijo Luis Santiago.
 El 24 de septiembre del año 2008 en Chía, Ivonne Lozano pide ayuda; su pequeño hijo Luis Santiago Lozano, acaba de ser secuestrado; los medios de comunicación inician el cubrimiento de su caso, y la policía inicia la casería de los secuestradores. El país está en vilo, ¿Qué podemos hacer los que no podemos hacer algo?, ¡qué tal si invocamos al chapulín colorado! -No contaban con mi astucia-, o mejor dicho, al dios todopoderoso, omnipotente y omnisciente que ya demostró que es capaz de olvidarse de que debe respetar el libre albedrío de los delincuentes para llevar un secuestro a feliz término como lo hizo con Joel Paolo Pinto, el niño rescatado con el que di inicio a esta entrada. ¡Sí!, dios, al escuchar las oraciones de los colombianos, violó el libre albedrío de los secuestradores de Joel Pinto y les daño el plan ¿o no fue así?, ¿No podrá hacer algo por Luis Santiago Lozano?. No vamos a centrarnos en preguntas como, ¿dónde estaba dios cuando se llevaron a Luis Santiago?, nada de eso, él sabe como hace sus cosas; y lo del libre albedrío será tema de mi próxima entrada. Lo cierto es que Colombia se unió en oración para pedirle a dios que Luis Santiago Lozano volviera sano y salvo al seno de su hogar. Los días pasaron, y su madre clamaba por la libertad de su hijo. Ivonne Lozano y su esposo Orlando Pelayo, eran el centro de atención de las multitudinarias marchas y plantones que se organizaron para pedir el regreso de Luis Santiago. Los días seguían pasando; y el 30 de septiembre del mismo año, ¡la buena noticia! nada más y nada menos que de boca de uno de los supuestos ministros de dios en la tierra; el sacerdote Alirio López, uno de esos curas que salen en televisión, había recibido la llamada de una mujer que aseguraba tener el niño en su poder. El niño sería entregado al cura, el cual ganaría un poco de publicidad para él y para el dios al que dice representar.

La realidad, lamentablemente, fue otra; Luis Santiago Lozano, fue hallado muerdo, arrojado en un despeñadero como cualquier desecho. Fue asesinado por su propio padre Orlando Pelayo y sus cómplices, sin que algún dios oyera las súplicas de su madre y la de todo un país que esperaba lo mejor. No vamos a centrarnos por ahora en preguntas tan obvias: ¿Para qué pedirle a dios que haga algo, si él de antemano con su omnisciencia, ya sabe lo que sucederá?, y si dios quería llevárselo a un paraíso a gozar de la vida eterna ¿para qué tratar de impedirlo a punta de oración? ¿Y es que acaso dios no tiene otras formas más honorables de llevarse un niño al cielo? ¿No podría quitarle la vida estando en su cuna, en vez de permitir que su cuerpo fuera violentado tan horriblemente por su propio papá?, si dios hizo su santa voluntad y se llevó a Luis Santiago a mejor vida ¿entonces su padre asesino no es culpable de sus actos?, y no quiero preguntarme lo que pasaría si el niño no estaba bautizado, ya que podría colapsar el dogma católico; piensen, si el niño no estaba bautizado, murió con el pecado original, y al no haber limbo (Benedicto XXI eliminó el concepto de limbo) ¿a dónde diablos se irá su alma? ¿Al infierno? No!, la iglesia ha dejado abierta la esperanza del cielo para los niños muertos sin bautismo; y esto dejaría al asesino de Luís Santiago como héroe y mártir que irá al infierno por haberle asegurado el cielo a su hijo (ja ja ja). Y si el niño estaba bautizado ¿cómo pudo ser asesinado tan fácilmente si se supone que la muerte, según el dogma católico, es la consecuencia del pecado?. Me centro en el dogma católico, ya que dicha religión es profesada por la mayoría de personas en mi país.


Alirio López, el típico cura oportunista, representante de
una institución que vende falsas esperanzas.
Pero vamos a darles crédito a los creyentes. A pesar de todas las innumerables contradicciones que tienen; vamos a suponer que dios le devolvió la libertad a Joel Paolo Pinto, aun cuando sabemos que fue la policía y no dios. Vamos a suponer que dios escuchó la oración de Alcides Pinto y la de miles de personas que rezaron por la libertad de Joel, y usó su poder para arrancarlo de las garras de los secuestradores; aunque esto supondría que dios irrespetó la libertad que tenían los secuestradores de cobrar el rescate o venderlo a la guerrilla. Vamos a aceptar que dios quería tener a su lado a Luis Santiago Lozano, y por eso permitió que su padre lo asesinara vilmente, ¡dios sabe como hace sus cosas! Dicen los creyentes, y dios debe respetar la libertad de los asesinos, replican los creyentes; aunque no respetó los planes de los secuestradores de Joel Paolo. Dios tal vez quería que Luis Santiago no sufriera en este mundo desalmado y quería mandar un mensaje a los colombianos a ver si despertamos; aunque esto supondría que Orlando Pelayo no es culpable, vamos a aceptar ciegamente las premisas de los creyentes en el dios amoroso y misericordioso que representa el cura Alirio López, que terminó siendo un oportunista como la señora loca que lo engaño. Acepto sin razonar todo lo que digan los creyentes; pero ¿qué opinan de este otro caso?:

Mientras Alcides Pinto y miles de creyentes agradecían al todopoderoso por haberle violado la libertad a los secuestradores de Joel Paolo Pinto; y mientras Colombia daba el último adiós a Luis Santiago Lozano con una bella ceremonia a la usanza católica donde consolaban a la familia del niño haciéndoles creer en un ilusorio paraíso de hadas y ángeles. Mientras miles de personas en estos últimos cinco años han recibido milagros del supuesto dios, que con su poder ha traído a la libertad a muchos niños y adultos. Mientras unos creyentes agradecían a dios la libertad de sus familiares que volvían a la vida después de la experiencia del secuestro; y otros aceptaban la sabia pero triste voluntad de su dios, que permitió la muerte de sus seres queridos en manos de sus verdugos con libre albedrío, que disfrutan violando el libre albedrío de otros seres humanos, ante la mirada cómplice de… del gobierno… me canse de nombrar a dios. En conclusión; mientras los que se salvaban agradecían a dios, y los familiares de los que morían culpaban a reimundo y todo el mundo, menos a su dios; en mi ciudad natal, Pitalito, cómo en miles de lugares más, hay una familia que no sabe que hacer: no saben si Karen Jullieth Gómez Martínez está en el paraíso eterno al lado del creador; no saben si está engrosando las filas de las farc o de los paramilitares, o ejerciendo la mendicidad en alguna ciudad de Colombia, o vendiendo su cuerpo el mejor postor en algún lejano país. ¿Dónde está mi hija querido dios? ¿Te la llevaste al cielo o está en el infierno? Y me refiero al infierno que hay en este mundo cruel e injusto con un dios que según sus seguidores, privilegia el libre albedrío por encima de la dignidad, la honra y la felicidad de sus amados hijos, aunque en el caso de Joel Pinto, pareces que te olvidaste de la regla de respetar el libre albedrío de los delincuentes. No me refiero al infierno terrible que Benedicto XXI debió haber cerrado también; ¡cómo desearía que estuviera en el cielo a tu lado! ¡Pero cómo saberlo! ¿Habrá algún problema en que me lo hagas saber?



Karen Jullieth Gómez Martínez, niña desaparecida
en Pitalito desde el año 2005.
Karen Jullieth Gómez, a sus escasos cinco años, desapareció. Vivía en el barrio Villas del Prado en la ciudad de Pitalito, al sur de Colombia, la ciudad desde donde escribo esta entrada. El 28 de junio del año 2005, Karen Jullieth se esfumó de la faz de la tierra, y hoy su familia no sabe si está viva o muerta, y si estuviera viva, su familia desconoce su paradero y la actividad que desarrolla; tal vez Karen no recuerde a sus padres hoy, y esté feliz con su nueva familia, y no me extrañaría que fuera creyente en “papito dios”, ese amigo que protege a los niños del temido “coco”. Tal vez haya sido víctima de la trata de seres humanos, o reclutada a la fuerza por algún grupo armado ilegal; lo cierto es que su familia desearía que aquel dios amoroso y todopoderoso, les dé razón de su paradero ¿se la llevó al paraíso? ¿Está en la tierra? ¿Está bien o está mal?, “sólo dios lo sabe”, esa fue la expresión que escuche de un familiar; lástima que ese dios no se digne a darle a la familia de Karen, la respuesta que esperan desde hace más de cinco años. ¿Te parece descabelladla mi petición amigo creyente?; si eres cristiano, y crees que la biblia es la palabra de dios, deberías haber notado que tu dios, mediante el espíritu santo, mandó a un ángel a violar a una dama para parirse a sí mismo y redimir a la humanidad; ¿te parece imposible que dios mande a un ángel a darle a una familia desesperada, una respuesta a sus súplicas?.



Han pasado más de cinco años, y no se sabe nada de Karen Jullieth. Miles de personas atraviesas por la misma situación; víctimas de la guerrilla o de los paramilitares hoy llamados bandas criminales. Miles de familias creyentes, siguen sin saber si sus seres queridos fueron llamados por dios a la eternidad, o están vivos en alguna parte del mundo. Muchas personas morirán sin saber la suerte de sus seres queridos, y sin poder decir, ”que dios lo tenga en su gloria” o “que dios te bendiga”. Amigo creyente ¿Dónde está tu dios en estos casos? ¿para que permite tan vil incertidumbre?.


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Nota: Antes de decirme que no debo cuestionar a dios, y que dios sabe como hace sus cosas; mejor mire este informe emitido cuando Karen cumplía tres años desaparecida. Esta noticia se emitió en junio de 2008 en primera plana del noticiero tratando de despertar la solidaridad de las personas y el apoyo de las autoridades competentes. Dos años después de este informe, nada se sabe de Karen; sólo dios sabe donde está, lástima que el hijo de puta no dirá el lugar.