sábado, 13 de agosto de 2011

¿Qué le voy a decir a dios el día del juicio?



Sólo en los Estados Unidos, el estado ha fijado la fecha de muerte de decenas de
personas,  En muchos casos, la ejecución se cumple sin contratiempos. Miles
de personas a diario, se quitan la vida por mano propia o le quitan la vida a
otras personas, demostrando que no hay dioses que decidan el dia
de nuestra muerte.
Esta historia la hice cuando otro cristiano me salió con la temible pregunta ¿Qué le voy a decir a dios el día que sea juzgado?. Trataré de responderla con esta historia basada en los argumentos de los creyentes, que lamentablemente, difieren mucho, y es imposible lograr unanimidad entre los creyentes respecto a lo que sucede después de la muerte.


Hoy es el día más importante de mi existencia. No me refiero al matrimonio; ni al divorcio, ni a una graduación con honores en alguna universidad, y tampoco me refiero a la difícil decisión de qué hacer al haber ganado el premio mayor de la lotería. Me refiero a un juicio en el que yo soy el acusado y el juez debe dar el veredicto.

Todo empezó el triste día que me robaron mi celular. Caminaba hacia mi casa, cuando fui abordado por los delincuentes, quienes pidieron mis pertenecías; y yo sin darle tiempo a los delincuentes que portaban armas blancas, disparé con mi arma de fuego que cargaba para defensa propia; disparé varias veces, dando muerte a los dos delincuentes. Me entregué a la policía; la fiscalía me acusó del doble homicidio, y enfrenté la pena de muerte. Inmediatamente dejé de ser ateo, y me convertí al catolicismo; le pedí a dios todopoderoso rico en amor y misericordia, que evitara mi inminente ejecución. Rezaba frente al crucificado y le pedía, que por los méritos del beato Juan Pablo II, evitara mi muerte mediante una inyección letal, y que la virgen María intercediera ante el creador, para evitar mi triste destino. Mis súplicas no fueron escuchadas, y me convertí en una de las miles de personas juzgadas y ejecutadas por la mano del ser humano, sin que nada pudiera salvarlas. En los estado Unidos, miles de personas condenadas a muerte, ya tienen su fecha de ejecución firmada y ejecutoriada, y sólo la milagrosa clemencia de la corte suprema de justicia puede salvarlos; clemencia que en la mayoría de los casos no se obtiene.

No me refiero al juicio de los humanos, en el cual fui condenado y ejecutado con una inyección letal. Me refiero a un juicio más importante. Me refiero al juicio donde el supremo juez decidirá si mi destino consiste en un hermoso paraíso eterno, o en un horroroso infierno donde será el llorar y rechinar de dientes; donde el fuego no se apaga y los gusanos nunca mueren. Si has leído el libro que los cristianos consideran la palabra de dios, notarán que he usado palabras contenidas en dicho libro al referirse al infierno. Dios me juzgará; el mismo dios que no evitó que los humanos me matarán en castigo a mi delito que cometí en defensa propia.

Estoy en el recinto con el supremo juez, acompañado de millones de personas que murieron el mismo día. Observo como dios pone, a unos a su diestra y a otros a su siniestra; y en ese momento recuerdo haber estado en la santa misa en la tierra, y el evangelio anunciaba que dios nos separaría como un pastor que separa a las ovejas de las cabras; a unos los llamaría a su reino de dicha y gloria diciendo, “venid a mi venditos de mi padre, porque tuve hambre y me disteis de comer… tuve sed y me disteis de beber… estuve enfermo o preso y me vinisteis a ver…” y a los de su izquierda les dirá, mandándolos directo al averno, “alejaos de mi malditos de mi padre, porque tuve hambre y no me disteis de comer… tuve sed y no me disteis de beber… estuve enfermo o preso y no me visitasteis." Los católicos que no se pierden la misa, entenderán de qué hablo; yo tampoco me perdía la misa, y casi siempre echaba la limosnita al cura para que tuviera que comer. Pero a mis veinte años me volví agnóstico; un año después me volví ateo, y otro año después me convertí en activista ateo. Inmediatamente comprendí que no tenía sentido seguir yendo a misa siendo ateo, ¡sí! así es, era ateo y seguía actuando como un católico devoto ¿conoces algún amigo que esté pasando por esa situación? ¡Tal vez tú estés pasando por el mismo problema!. No volví a misa, y después de un tiempo, apostaté de la iglesia católica mediante una carta dirigida al obispo de la diócesis, en la que incluí mi rechazo a la creencia en el espíritu santo, un pecado que según la biblia, es imperdonable. Me metí con los curas, a los que reproché por su aberrante homofobia y las incoherencias entre lo que predican y lo que hacen. Mi destino estaba sellado; iré al infierno eternamente. Pero al igual que en la tierra, donde fui juzgado por doble homicidio en defensa propia; decidí enfrentarme al desgraciado juez.

¿por qué los creyentes acuden al sistema judicial humano,
si de verdad creen en el jucio de dios? ¿será por esa
creencia que la iglesia ha ocultado los casos de curas
pederastas? ¿será que sólo quieren evitar el doble
juzgamiento por el mismo delito?.
Sin dudarlo le dije a dios “no quiero tu infierno por el clima, me parece aberrante que un dios amoroso haya creado semejante lugar ¿acaso no sabes que la santa inquisición ya pasó de moda? y tu cielo es muy aburridor; en la tierra me aburría una puta misa de una hora ¿y tú quieres que pase toda la eternidad adorándote, viejo ególatra?¿no te conformas con los que te adoran en la tierra?, déjame volver a la tierra; tengo hijos pequeños que están necesitando de mi trabajo; tú sabes que no soy un delincuente, y que fui condenado injustamente en la tierra y por eso estoy acá enfrentando tu juicio.”



 Dios me respondió: “mi voluntad se hace, en la tierra y en los cielos; por eso es que mis seguidores dicen cuando rezan el padrenuestro, hágase tu voluntad en la tierra como en los cielos. Tú no creísteis en mí; y por eso estas a la izquierda, en el lugar de los condenados.” Pero señor “¿entonces no era tu voluntad que yo hubiera sido ateo?”, “eso pregúntaselo a mis seguidores”, respondió dios. "Señor, “pero tus seguidores dicen que al yo haberme vuelto católico antes de mi ejecución, tú me perdonarás; y antes de recibir la inyección letal, un cura me confesó y me dio la unción. Pero dios que lo sabe todo, no se creyó el cuento de mi conversión.

Yo le respondo “¿acaso no me enseñaron en la tierra, que tú siempre respetabas el libre albedrio? ¿Por qué no me dejas ir a donde a mí se me dé la gana?”, yo puedo elegir si voy al cielo, al infierno o de nuevo a mi casa en la tierra ¡mis hijos pueden morir de hambre sin su padre!

Dios me dice: “no te preocupes, que tus hijos tienen el cielo asegurado; ellos disfrutarán como ángeles en la gloria eterna”. Inmediatamente yo respondo indignado “¡¿para eso es que dejas que en la tierra, mueran millones de niños de hambre cada año?! ¿Para tener angelitos? ¿No te conformas con los que ya tienes, o no puedes crear algunos con tus poderes?”. En ese momento; otra persona que estaba a la izquierda conmigo en el lugar de los condenados, se llena de valor y enfrenta a dios.

“Señor: soy una madre soltera, y acabo de morir horriblemente apuñaleada por unos delincuentes que roban celulares ¿Por qué has permitido eso? yo siempre rezaba el padrenuestro, y antes de decir amén, yo decía -líbrame del mal-”. Dios responde: “señora, yo respeto la libertad de los delincuentes; ellos recibirán su merecido en el infierno”. “Señor, ¿y por qué no has respetado mi libertad? ¿Acaso yo elegí libremente ser asesinada por unos maleantes y abandonar a mis hijos?. Dios enojado arroja a la pobre señora al infierno. Era atea.

En ese momento, un condenado que acababa de morir, le pregunta a dios: “señor ¿acaso no sabías que yo iba a ser un delincuente? ¿Por qué me hiciste venir al mundo, y por qué me juzgas si sabes que seré condenado?”. Dios le responde: “no fue mi culpa que tú nacieras, fue culpa del bandido que violó a tu mamá; y tu mamá como buena católica, no quiso abortar; si te hubieran abortado, serias un angelito en el cielo y tu mamá estaría en el infierno como todos los que abortan”. Señor, ¿pero porqué dejaste que violaran a mi mamá?... “pues por lo del libre albedrio”, responde dios, “¿Y el libre albedrío de mi mamá?” apostilla el condenado. Dios lo manda al infierno por preguntón. En condenado grita ¡idiotaaaa, no me respondiste la otra pregunta ¡¿Por qué me juzgas si sabias que sería condenado desde antes de nacer?!.

En ese momento, uno de mis hijos aparece en el lugar de los que irán al cielo y le dice a dios: “señor, acabo de morir aplastado por un camión, mi mamá quedó llorando desconsolada, ha perdido a su esposo condenado a muerte y ahora perdió a su hijo ¿me puedes dejar volver a la tierra? ¿Vas a respetar mi libertad de volver con mi mamá?”, “no señor, irás al cielo”, respondió dios. Mi hijo le pregunta a dios “¿no es injusto que padre e hijo estén separados?, yo en el cielo y mi papá en el infierno ¿Cómo voy a disfrutar del paraíso sabiendo que mi papá se está quemando?”, a lo que dios confundido responde, “no te preocupes, yo haré mágicamente que tú no sufras por la tragedia de tu padre; en el cielo todo es gozo y alegría”, a lo que el niño responde “¿y no puedes hacer lo mismo con los niños de la tierra?”, dios indignado manda a mi hijo al infierno. Cuánto lamento haberle enseñado a ser escéptico.

Las almas de fetos abortados, que estaban haciendo fila para entrar al cielo, de repente se rebelan contra dios. “¡Señor, señor! ¡Queremos que perdones a las mujeres que abortan y a los médicos que practican abortos! ¡No es justo que ellos se condenen sólo por haber garantizado que nosotros fuéramos al cielo sin pasar por el sufrimiento de la tierra!”, y dios no tuvo más salida que aceptar la petición. Inmediatamente los asesinos en serie de niños que esperaban su paso al infierno, también pidieron el mismo beneficio; y dios, para evitar contradecirse más, los perdonó.

La idea de un infierno eterno, es la idea más aberrante que la religión a
podido crear, ya que lleva el odio y la discriminación hasta después de la
muerte. Pero ¿cómo saber cuál dios te juzgará?, a través de la
historia han existido y aun existen miles de religiones que proponen un
castigo a los que no crean. 
¿no sería bueno creer en todas las religiones?.
A la protesta se unieron más niños. Miles de niños egipcios asesinados por el mismísimo dios durante las terribles diez plagas; pidieron a gritos que dios perdonara a los miles de idólatras que dios ordenó matar por que adoraron a otros dioses. Los niños querían que aquellas personas fueran sacadas del infierno y llevadas al cielo, después de miles de años de tortura en la fosa en llamas. Dios se negó de manera tajante, argumentando que durante al antiguo testamento, él podía matar al que se le diera la puta gana; e insultó a los pobres niños diciéndoles que deberían estar agradecidos de que el papa Benedicto XVI había cerrado el limbo, y gracias a eso, los pequeños fueron migrados al cielo.


Diez cristianos que esperaban su paso al cielo; muy enojados con dios, le gritan: “¿¡señor, como es posible que el señor que nos mató al inmolarse con una bomba en su espalda, pueda ingresar al cielo con nosotros!?”, y dios responde, “lo lamento, él es un musulmán que vivió toda su vida equivocado de religión y no es culpable de no haber conocido a Cristo el verdadero dios y salvador”.   Pero el musulmán estaba aun más indignado y miraba para todas partes, ¡¿dónde diablos están mis setenta y dos vírgenes, yo sólo veo una ¿me la puedo llevar?!

La virgen María también se revela contra dios y le pregunta: ¿Por qué no les permite a los que están en el cielo, que vayan a la tierra por lo menos en navidad, para que celebren con su familia el día que yo te parí a ti después de que tú mismo me embarazaras?, esa será una extraordinaria y maravillosa forma de probar tu existencia, y nos evitamos de estar echando a quemar almas que en vida no creyeron en ti.

Ante tantas preguntas, dios decide reprogramar su software, y convierte en pecado mortal el sólo hecho de preguntar.




La historia que les acabo de contar, ocurre todos los días en el oscuro cruce entre el cielo y el infierno.

Y tú, sin importar si te salvas o te condenas, ¿Qué le dirías al dios cristiano el día de tu juicio? ¿Qué crees que dios debería responder, teniendo en cuenta los argumentos de los que creen en ese dios?